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7.9.07

La muerte según Emmanuel Levinas ( I ).


"¿Qué sabemos de la muerte?". Esta cuestión es lanzada por Levinas en una conferencia pronunciada en 1.974. De la muerte apenas conocemos como se presenta en cuerpos ajenos al nuestro. Sería imposible "vivir" el opuesto a la propia "vida", esto es, "vivir" la "muerte". El punto de partida levinasiano, por tanto, no queda otro remedio, es el del observador de un fenómeno que, bajo ningún concepto, podemos abordar como experiencia propia. Volcado hacia el exterior, es más, hacia "alguien", la mirada fenomenológica observa, inicialmente, la muerte como la cesación de los movimientos fisiológicos, sin embargo, esta perspectiva nos usurpa toda posibilidad de sentido. La vida humana es el conjunto envolvente del movimiento que se evapora, la vida humana es lo perdido en la cesación del moverse.

La muerte, dice Levinas, es la "no respuesta". En primer lugar porque el sujeto que muere ve su posibilidad de respuesta negada, en este sentido, la muerte es la negatividad. El "morir", que siempre se nos da como fenómeno, es el tránsito del "rostro" gesticulante a la "máscara" inmóvil. Un rostro que representa el alma sustancializada, en tanto se extingue, elimina la propia alma. La "máscara" carece de "anima", carece de alma, carece del envoltorio vital.

Para Levinas, vivir la muerte, siempre ajena, es cargar, desde ese instante, con "la culpa del superviviente", es, en definitiva, el momento en que se revela nuestra responsabilidad hacia el otro. El sentirse afectado por la muerte del otro es nuestra forma de relacionarnos ya no con el otro, ahora ausente, sino con la muerte que de él se ha adueñado.

En el instante de la muerte se da la lucha entre el discurso y la negación de dicho discurso. La muerte es la usurpación del discurso más allá del robo de la vida. Pero, también, es la curación de la enfermedad, la curación venida, lograda, como acto de impotencia. Este suceso es, también, ambigüedad, quizá una ambigüedad que marca un sentido más allá de la dicotomía ser/no ser. Ambigüedad que no puede ser más que un enigma. La muerte es un enigma exigido, que surge, desde el seno de la temporalidad, efecto, pues, de la duración del tiempo.

6 comentarios:

  1. "¿Qué sabemos de la muerte?", clase impartida por Levinas durante el curso 1975-76 en la Sorbona, París. ¿Será la misma conferencia?
    Sólo un apunte acerca del texto (el tuyo): ¿Todo "mirar" filosófico es fenomenológico? ¿En el sentido husserliano del término? ¿O te refieres a otra cosa cuando aludes a la "mirada fenomenológica" en el "punto de partida levinasiano"? ¿Significa entonces que Levinas compartía la actitud fenomenológica? Evidentemente no. Sólo hay que echar un vistazo a lo que el propio Levinas dice acerca de la intencionalidad (recordemos, el gran descubrimiento de la fenomenología de Husserl, junto a la Intuición Categorial y el nuevo sentido de lo a-priori) en la mencionada conferencia (la del 75, por si hubiera otra): "La intencionalidad conserva la identidad del Mismo, se concibe pensando en su medida, sobre el modelo de la representación de lo que está dado(...)Pero la afección de la muerte es afectividad, pasividad...diacronía inmemorial que no se puede remitir a la experiencia". Y después: "La intencionalidad no es el secreto de lo humano."
    Tal vez me equivoque, pero debemos guardarnos de utilizar el epíteto "fenomenológico" "a discreción".
    Saludos.

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  2. Ahora que releo, sin duda, es cierto lo que comentas. Sobre la cuestión de si Levinas emplea en estas conferencias algo semejante a la fenomenología tengo que mirarlo detenidamente.

    Creo que la conferencia es la que comentas, sin duda el título es ese. Sucede que lo que he colgado son las notas de lectura que tome en su día y ahora no tengo el texto a mano. Pero, seguro, el texto se titula "¿qué sabemos de la muerte?". Pues ese es el título de mis notas.

    El primer punto, sobre la fenomenología creo que estas en lo cierto. Si niega la intencionalidad parece infumable que su enfoque sea fenomenológico pero, creo recordar, él jamás reniega de la fenomenología. ¿Podría considerarse su método como "fenomenológico"? o mejor ¿él se considera un fenomenólogo en estas conferencias, las considera un ejercicio de fenomenología? Creo recordar que en ese ciclo de clases se pronuncia sobre el asunto, mañana lo miro para ver como se puede enfocar el asunto.

    Saludos.

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  3. Levinas estimaba la fenomenología de Husserl (objeto de su tesis)por encima de la ontología fundamental heideggeriana. Prueba de ello es que, si no me equivoco, suya es la primera traducción de las Meditaciones Cartesianas al francés, incluso antes de que éstas se publicaran en alemán. Su formación fue principalmente fenomenológica, y él, en esos años de juventud en los que introduce la doctrina en Francia, fenomenólogo sin duda (Husserl decía que para entender la doctrina es necesario "practicarla"). Sin embargo pienso que esas afinidades de juventud ya han quedado atrás en el momento de las conferencias: la radicalidad de su pensamiento le obliga a desentenderse de todo aquello que tenga que ver con el tradicional imperio del Mismo sobre el Otro. Incluso el generoso concepto de Intersubjetividad que Husserl propone en las Meditaciones es insuficiente. No digamos ya la "Jemeinigkeit" en la ontología de Sein und Zeit: la muerte es siempre-y-en-todo-caso "mi" muerte, la posibilidad más propia e intransferible. Por eso es tan importante Kant en el camino que conduce, frente a ello, a su ética de la pasividad. "Kant contra Heidegger", así titula a una de las coferencias, a mi parecer la de mayor peso de las que pronuncia ese año en la Sorbona. Pero es el Kant del "¿qué debo hacer?" el que le interesa, pregunta que según Levinas no se deja abordar ontológicamente, que va más allá de la finitud pues apunta "al deber y a la salvación del hombre": más allá del ser y más acá de la onto-teología se encuentra la ética, precisamente donde Kant la había dejado.
    Resumiendo: hay otra vía de acceso al fenómeno de la muerte, dice Levinas, pues ella no equivale únicamente "a tramar el nudo de la intriga del ser"; otra fuente de sentido que, por así decirlo, escapa a la aventura ontológica. Por otra parte esta aventura es la única fenomenológicamente posible, no hay más. Ella, la reducción fenomenológica, en tanto exclusivo acceso cognoscitivo al ser, ya sea en la forma de una ontología de la conciencia (Husserl) o de la facticidad (Heidegger), no es según Levinas necesaria. No en el ámbito de lo práctico, que es el de la muerte.
    Saludos.

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  4. Antes de subir el siguiente comentario, ¿puedo elevar tu último comentario a post? Si puedes avisame cuanto antes para subirlo a post bajo el título de "Levinas y la fenomenología". Saludos.

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  5. Sí, claro, aunque no es que esté muy convencido de que ese compendio de frases inconexas pueda pasar por un texto con sus correspondientes reglas de cohesión y de estilo.
    Saludos

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  6. la muerte, como enunciaba lévinas, es puro signo de interrogación dada su imposibilidad de reducirse a una factualidad empirica.

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