
"Un texte n'est un texte que s'il cache au premier regard, au premier venu, la loi de sa composition et la règle de son jeu. Un texte reste d'ailleurs toujours imperceptibile." Derrida, La dissèmination, Éditions du Seuil, 1.972, p. 71.
La cuestión es, sin seguir en lo superficial a Derrida, si es o no es, efectivamente, posible, hoy en día leer. Porque el texto no está ahí, no viene dado, sino que es texto en cuanto media el intelecto. No está dispuesto, no es, genuinamente, para la percepción sino que para ella no es más que un amasijo inarticulado. La mediación dota de sentido al texto aún reescribiéndolo, así es como Derrida concluye que leer "es", a su vez, escribir, (re) escribir. Pero no es esto, digo, lo que a mi me interesa sino, muy al contrario, si es hoy posible, "hoy", leer. Si áun queda algún resquicio de atención que no esté orientada hacia la percepción inmediata, porque ya lo dice Derrida "un texte reste d'ailleurs toujours imperceptibile", cabe, entonces, tratar al texto como texto o el texto ha de quedar en un "n'est".
Se esperaría una indagación sobre las condiciones de posibilidad, para que un texto sea para nosotros un texto, sin embargo, parece un camino más corto describir las condiciones de imposibilidad que, "hoy", por cierto, se dan en toda su extensión, porque no se puede leer-(re)escribir si pasas el día sólo leyendo, aturdido en lo comprimido de un tiempo que pasa aprisa. Porque donde todo es "perceptio" no ha lugar para lo "imperceptibile". Y aún me pregunto si acaso, quede alguna posibilidad de leer, de leer comprendiendo el organismo que trae "la loi" y "la règle", haciendo crecer el texto en todo lo que de virginal venía, antes, teniendo para nosotros. Porque si esto no pudiera, como temo, ser así, restemos lo que de conservatorio pueda tener para nosotros, para el texto, la lectura.

