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24.12.07

Obras de Kant.

Dejo por aquí enlaces a algunas obras de Kant que podemos encontrar en la red en su idioma original:

Erstdruck: Königsberg (Kanter) 1762.

Der einzig mögliche Beweisgrund zu einer Demonstration des Daseyns Gottes

Erstdruck: Königsberg (Kanter) 1763.

Versuch den Begriff der negativen Größen in die Weltweisheit einzuführen

Erstdruck: Königsberg (Kanter) 1763.

Träume eines Geistersehers, erläutert durch Träume der Metaphysik

Erstdruck: Königsberg (Kanter) 1766.

Kritik der reinen Vernunft

Erstdruck: Riga (Hartknoch) 1781. Der Text folgt der »Zweyten hin und wieder verbesserten Auflage«, Riga (Hartknoch) 1787. (Zur Wahl dieser Fassung vgl. den entsprechenden Eintrag in der Biographie.)

Prolegomena zu einer jeden künftigen Metaphysik

Erstdruck: Riga (Hartknoch) 1783.

Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung?

Erstdruck in: Berlinische Monatsschrift, Dezember 1784, S. 481-494.

Erstdruck: Riga (Hartknoch) 1785. Der Text folgt der 2. (verbesserten) Auflage, Riga (Hartknoch) 1786.

Metaphysische Anfangsgründe der Naturwissenschaft

Erstdruck: Riga (Johann Friedrich Hartknoch) 1786.

Was heißt: sich im Denken orientieren?

Erstdruck in: Berlinische Monatsschrift, Oktober 1786, S. 304-330.

Kritik der praktischen Vernunft

Erstdruck: Riga (Hartknoch) 1788.

Einleitung in die Kritik der Urteilskraft [1. Fassung]

Erstdruck: Leipzig (Felix Meiner) 1914.

Kritik der Urteilskraft

Erstdruck: Berlin und Libau (Lagarde und Friedrich) 1790. Der Text folgt der 2. Auflage: Berlin (Lagarde) 1793.

Die Religion innerhalb der Grenzen der bloßen Vernunft

Erstdruck: Königsberg (Nicolovius) 1793. Der Text folgte der 2. vermehrten Auflage, Königsberg (Nicolovius) 1794.

Über den Gemeinspruch: Das mag in der Theorie richtig sein, taugt aber nicht für die Praxis

Erstdruck in: Berlinische Monatsschrift, September 1793, S. 201-284.

Zum ewigen Frieden. Ein philosophischer Entwurf

Erstdruck: Königsberg (Friedrich Nicolovius) 1795. Der Text folgt der neuen, vermehrten Auflage, Königsberg (Friedrich Nicolovius) 1796.

Über ein vermeintes Recht aus Menschenliebe zu lügen

Erstdruck in: Berlinische Blätter, 1. Jg., 1797, S. 301-314.

Die Metaphysik der Sitten

Erstdruck: Königsberg (Nicolovius) 1797 (2 Teile). Der Text folgt der Erstausgabe mit Ausnahme des »Anhangs erläuternder Bemerkungen zu den metaphysischen Anfangsgründen der Rechtslehre« (S. 480-499), der einen Zusatz zur 2. vermehrten Auflage, Königsberg (Nicolovius) 1798, bildet.

21.12.07

El agradecimiento más "humano".

Me he quedado estupefacto al recibir este vídeo por correo. No es un asunto íntimamente filosófico aunque puede merecer algunas reflexiones que nos conducen, una vez más, a lamentarnos de la mezquindad humana. En este caso por mera comparación. La historia dice así:

La mujer que sale en el video encontró a ese león herido en la selva y a punto de morir. Ella se lo llevó a su casa, lo cuidó y curó hasta que sanó por completo. Entonces, hizo todos los arreglos para que fuera llevado al zoológico y pudiera tener una casa nueva y en un ambiente más apropiado para él, sin estar a merced de los estúpidos cazadores. Dicho video fue tomado cuando ella lo visitó por primera vez. La reacción del león es la siguiente:




20.12.07

Gesamtausgabe.

Señor D. lo prometido es deuda.
Dejo por aquí los enlaces para descargar algunos de los tomos de las completas de Heidegger. La cuestión es la siguiente y, aunque la explicación es para el señor D., creo que puede ser de interés para todo el que lo lea. Respecto al manejo de las obras digitales mi empleo es el siguiente. Obviamente las uso sólo para el empleo de citas y no para su lectura, para eso mejor emplear las ediciones en papel (cuestión de comodidad). En primer lugar coloco todos los libros digitales en un directorio especial para eso. Luego descargo el google Desktop. Este programa sirve para buscar en el interior de los archivos, así cuando busco una cita concreta en cualquier obra digitalizada no tengo más que escribirla en el buscador del programa y allí la encuentro para tomar la referencia. El asunto es bastante interesante en las situaciones en que hemos tomado notas pero queremos comprobar que la cita es correcta. Obviamente esto sólo es válido si la obra digitalizada se corresponde en paginación con la original. Cosa que sí sucede con las que hoy voy a enlazar. Sin más dejo algunos de los tomos de las obras más importantes de Heidegger, gracias a Metataphysica que las ha escaneado y colgado:


Gesamtausgabe Band 63. Ontologie. Hermeneutik der Faktizität (Sommersemester 1923)

Der Begriff der Zeit

Gesamtausgabe Band 19. Platon: Sophistes (Wintersemester 1924/25)

Gesamtausgabe Band 21. Logik. Die Frage nach der Wahrheit (Wintersemester 1925/26)

Sein und Zeit

Gesamtausgabe Band 26. Metaphysische Anfangsgründe der Logik im Ausgang von Leibniz (Sommersemester 1928)

Was ist Metaphysik? (1929)

Was ist Metaphysik?

Vom Ursprung des Kunstwerks; De l'origine de l'oeuvre d'art (1931-32)

Gesamtausgabe Band 38. Logik als die Frage nach dem Wesen der Sprache (Sommersemester 1934)

Vom Ursprung des Kunstwerks; De l'origine de l'oeuvre d'art (Conférence de 1935, traduction par Emmanuel Martineau)

Die Zeit des Weltbildes

Nietzsche I

Nietzsche II

Gesamtausgabe Band 69. Die Geschichte des Seyns. 1. Die Geschichte des Seyns (1938/40) 2. Koinon. Aus der Geschichte des Seyns (1939)

Brief über den Humanismus

Der Spruch des Anaximander

Die Technik und die Kehre: Die Frage nach der Technik; Die Kehre

Gesamtausgabe Band 7. Vorträge und Aufsätze (1936-1953) Die Frage nach der Technik (1953); Wissenschaft und Besinnung (1953); Überwindung der Metaphysik (1936-1946); Wer ist Nietzsches Zarathustra? (1953); Was heißt Denken? (1952); Bauen Wohnen Denken (1951); Das Ding (1951); "...dichterisch wohnet der Mensch..." (1951); Logos (Heraklit, Fragment 50) (1951); Moira (Parmenides, Fragment VIII, 34-41) (1952); Aletheia (Heraklit, Fragment 16) (1954)

Was heißt Denken?

Was ist das - die Philosophie?

Gelassenheit

Der Satz vom Grund (Wintersemester 1955/56)

Identität und Differenz (1957). Der Satz der Identität (Conferencia impartida en 1957 en Friburgo); Die onto-theo-logische Verfassung der Metaphysik (Conferencia impartida en 1957 en la Todnauberg)

Señor D., que te sean de provecho.

17.12.07

Llamamiento internacional por la apertura de los Archivos Heidegger

Mosca cojonera continua en su blog abordando el "caso Heidegger". En este caso, además, con una propuesta que puede tener un interés mucho más que anecdótico para los estudiantes estrictos de la filosofía heideggeriana dado que, de prosperar, permitiría el acceso a documentos y textos hedeggerianos que aún deesconocemos. Más allá del asunto estrictamente histórico y biográfico, que no me despierta especial interés, he de resaltar la calidad de los artículos del autor. Sin más recomiendo la lectura:

Heidegger Wars, un introducción: Parafraseando a Nietzsche, podría perfectamente decirse que, desde diversos puntos de vista, Martin Heidegger ha sido, desde 1933, un campo de batalla más que un filósofo. La controversia sobre su relación con el NSDAP, el partido nacionalsocialista, y su admiración fanática por Adolf Hitler, aunque parezca reciente, es de vieja data: ya Herbert Marcuse, su antiguo asistente, en una fecha tan temprana como junio de 1934, en las páginas de la revista del “Institüt für Sozialforschung”, el Zentralorgan de la Escuela de Frankfurt, había escrito un punzante ensayo donde la ontología existencial de Heidegger se ubicaba naturalmente en la corriente antiliberal de la nueva derecha alemana. En Italia un consternado Benedetto Croce, que resistía dignamente al fascismo de Mussolini, en septiembre de 1933 concluía consternado: “...Finalmente, he leído por completo el discurso de asunción al rectorado de Heidegger, que es necio y al vez servil. No me admira el éxito que su filosofar tendrá durante un tiempo: lo vacío y lo general siempre tiene éxito, pero no produce nada. Creo que en la política no podrá tener ningún efecto; pero deshonra a la filosofía, y eso es una lástima también para la política, por lo menos, para la futura...”. En Francia ya en 1933 el filósofo personnaliste Arnaud Dandieu había notado la afinidad esencial entre el nacionalsocialismo y el pensamiento de Heidegger en la “Revue d’Allemagne”; Paul Nizan arremetía contra el fino pornógrafo André Malraux por su filosofía oculta reaccionaria en su novela “La Condition Humaine” (1933), Prix Goncourt, derivada ingenua y acríticamente de “Ser y Tiempo”; en 1936 la “Nouvelle Revue Theologique” publicaba una recensión con la firma de Henri Thielemons en la cual se exponía los elementos comunes entre la filosofía de Heidegger y la “métaphysique du Nazisme”; en 1938 el filósofo Jean Wahl, que luego en su condición de judío pasaría por los campos de la muerte, abría su course de filosofía expresando su indignación por la función pública de Heidegger en el IIIº Reich y su uso de la jerga existencial para imponer el “FührerPrinzip”. Georges Bataille, en un libro inconcluso, llamaba directamente por primera vez a Heidegger philosophe du fascism.
Continuar leyendo.

16.12.07

El cielo de Einstein. ( 2ª parte).

[Primera parte: aquí]

El resultado de Römer también sugiere una manera de medir la velocidad de la Tierra relativa al espacio absoluto: si la luz se propagase por un éter estacionario, se podría detectar el movimiento absoluto de la Tierra relativo al éter midiendo las variaciones de la luz. Imaginemos que la Tierra fuese un velero en un lago de éter, y la luz proveniente de dos estrellas situadas en lados opuestos del cielo fuesen como ondas que se propagan desde dos piedras arrojadas al lago, una delante del barco y otra detrás. Si estuviésemos de pie en la cubierta del barco y midiésemos la velocidad de cada conjunto de ondas, hallaríamos que las que se irradian desde la piedra lanzada delante parecerían moverse más rápido que las que llegan de atrás. Midiendo la diferencia en la velocidad observada de las ondas de delante y de atrás, podríamos calcular la velocidad del barco. Análogamente, se supuso que la velocidad del movimiento de la Tierra podría determinarse observando las diferencias en la velocidad de las ondas de luz que lleguen por el éter estacionario de las estrellas situadas delante y de las estrellas situadas detrás.

La medición de este "arrastre de eter", como se lo llamó, si bien lo que se pensaba que se arrastraba no era el éter sino la tierra, era, desde luego, una tarea delicada, pues la velocidad de la Tierra sólo es una minúscula fracción de la velocidad de la luz. Pero a fines del siglo XIX la tecnología había alcanzado un grado suficiente de precisión para hacer factible esa tarea. El experimento decisivo fue realizado en el decenio de 1880-1890 por el físico Albert Michelson (quien dedicó su vida al estudio de la luz, decía, "porque es muy divertido") y el químico Edward Morley.

El aparato de Michelson- Morley, instalado en el laboratorio de un sótano de la Universidad de la Reserva Occidental, en Cleveland, Ohio, se basaba en el principio de interferometría. Se dividía un haz de luz, y se hacía reflejar los dos haces resultantes en ángulo recto, luego se los recombinaba y llevaba al foco de un ocular. La idea era que el movimiento de la Tierra a través del éter estacionario aparecería como un cambio en el tipo de interferencia producido cuando uno de los haces de luz, el que debía desplazarse contra el viento del éter, se retrasaba con respecto al otro haz. Michelson le explicó a su joven hija Dorothy: "Dos haces de luz compiten en una carrera, como dos nadadores, uno luchando contra la corriente y volviendo, mientras el otro, cubriendo la misma distancia, va y vuelve. El segundo nadador siempre ganará, si hay una corriente en el rio." Puesto que sabemos que la Tierra se mueve, tiene que haber alguna corriente, siempre que, como creían Michelson y la mayoría de los físicos, había un éter que fijaba el marco de referencia del espacio absoluto newtoniano.

Para reducir al mínimo las vibraciones exteriores, el interferómetro flotaba en una piscina de mercurio. Para modificar su orientación relativa al movimiento de la Tierra, rotaba en su piscina de mercurio. Michelson se pasaba días enteros observando por el ocular en movimiento lento del interferómetro, buscando el cambio revelador en los tipos de interferencia que pusiesen de manifiesto el movimiento de la TIerra por el éter. La conclusión era tan ineludible como desagradable para Michelson: no había ningún "arrastre de éter" detectable.

El principio, pocos teóricos estaban dispuestos a abandonar la hipótesis del éter, y varios trataron de reconciliarla con el resultado nulo del experimento de Michelson-Morley. Sus esfuerzos dieron origen a la extraña idea de que el aparato experimental -y, en verdad, la Tierra entera- se contraía en la dirección de su movimiento lo suficiente para anular los efectos de su velocidad a través del éter. "La única salida que veo - decía el físico irlandés George FitzGerald- es que la igualdad de caminos [luminosos] debe ser inexacta." En otras palabras, los dos haces de luz parecían de igual longitud, porque su longitud se deformaba a causa del mismo movimiento de la Tierra que se pretendía detectar. En palabras de FitzGerald: "El edificio de piedra [donde estaba el aparato] debe deformarse, perder su forma por el movimiento... la piedra tendría que acortarse en la dirección del movimiento y dilatarse en las otras dos direcciones." El holandes Hendrik Antoon Lorentz llegó independientemente a la misma hipótesis, y la desarrolló en los detalles matemáticos.

La llamada "contracción de Lorentz" iba a surgir en una forma diferente como un elemento clave en la teoría especial de la relatividad. El físico francés Henri Poncaré, uno de los pocos científicos eminentes que tomó en serio la contracción de Lorentz, estuvo cerca de desarrollarla de una forma que era matemáticamente equivalente a la teoría e Einstein; Poincaré habló proféticamente de "un principio de relatividad" según el cual ningún objeto podría superar la velocidad de la luz. Pero la mayoría de los investigadores hallaron extraño hasta la desesperación admitir que la velocidad de la Tierra hace que todo le planeta se contraiga, como una naranja aplastada entre las manos de un titán, y el mismo Lorentz pronto dejó la idea de lado. "Creo que debe de haber sido frenado por los temores", especulaba años más tarde el físico Paul Dirac. "...No creo que alguien pueda tener grandes esperanzas sin mezclarlas con grandes temores."

9.12.07

Ten paciencia estamos en pruebas con el diseño.

Durante 1 o 2 días estaremos en pruebas con el dichoso diseño, a ver si encontramos el definitivo.

Paciencia a los blogs amigos para poder incluirles en la lista de filoblogs, tardaré al menos un par de días dado que son más de 50.
Saludos.

P.D: los que me leen por feed pues no tendrán problemas.

¿En qué cree el ser humano?

El deseo universal de comunicarse con los dioses se manifiesta de mil maneras por todo el planeta. ¿Somos seres programados para creer? El mundo global del siglo XXI vive un nuevo fervor religioso.

A 150 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, la capital de Haití, existe una cascada que se precipita desde más de treinta metros de altura, y que funciona como un imán para miles de peregrinos cada 16 de julio. Se denomina Saut d’Eau (Salto de Agua), y allí acuden, generalmente vestidos de blanco, hombres, mujeres y niños para transformarse, de una manera literal, en el receptáculo de los dioses.

Para alcanzar la cascada deben atravesar varias escarpaduras de piedra caliza. El contacto con el agua representa el momento culminante, pero anteriormente a que esto suceda, los que aguardan pueden contemplar cómo algunos de sus amigos se mueven imitando el movimiento de las serpientes: han sido poseídos por la diosa africana Damballah-Wedo. El agua cae con una fuerza tremenda, de forma que no es raro advertir que algunos que se colocan debajo de la cascada dejan que su ropa sea arrancada literalmente a pedazos. El contacto “es lo que permite que el espíritu se meta en ellos”, explica la fotógrafa italiana Giorgia Fiorio, que ha viajado por todo el mundo recogiendo momentos así. Ese instante culminante permite la entrada en un trance tras el cual los peregrinos caen derrumbados sobre las aguas. Han venido a pedir a la diosa del amor, Erzulie Freda, que purifique sus cuerpos, en busca de fortuna o de fertilidad.

Se trata de uno de los más importantes ritos vudúes. Aunque quizá lo extraordinario es que muchos de esos peregrinos llevan cruces católicas colgando de sus cuellos, y que algunos también veneran a la Virgen del Carmen, un elemento sustancial del cristianismo en Haití, que tiene en Saut d’Eau su lugar de culto, precisamente el mismo 16 de julio. La leyenda cuenta que la Virgen se apareció a los haitianos en 1847 en este lugar, encima de una palmera, y que curó a muchos enfermos cerca de las cascadas sagradas.

Resulta fascinante comprobar cómo aquí la tradición católica se entremezcla con las religiones africanas que forman parte del vudú, plagadas de dioses –existen hasta 401– y, por supuesto, de magia. Cerca del 80% de los haitianos profesa el vudú, pero no reniega de su catolicismo. Muchos de sus antecesores llegaron aquí como esclavos, fueron bautizados en el cristianismo, pero conservaron en la clandestinidad sus rituales africanos.


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El cielo de Einstein. ( 1ª parte).


[Hoy le comentaba a un compañero que para mi los pensadores más importantes del siglo XX han sido: Heidegger, Wittgenstein y Einstein. Me miró estupefacto y se rió. "Einstein, ya te vale" dijo. Y, ciertamente, que lo considero así. Por supuesto que esta pequeña lista es arbitraria y está sujeta a modificaciones según mi conocimiento aumente pero de lo que no me cabe duda y creo que no me tendré que desdecir jamás es de que Albert Einstein debería ocupar un lugar de honor dentro de los grandes pensadores del siglo XX. Cierto que, disciplinarmente (cuestión, por otra parte, arbitraria y ridícula) se le considera físico pero, sin embargo, si ahondamos en su vida observamos que sus inquietudes eran filosóficas. Con tan sólo 13 años, se cuenta, ya había leído la "Crítica de la razón pura" y sus lecturas filosóficas siempre fueron primordiales. Además no sólo se codeó con físicos de profesión sino que tuvo gran amistad con filósofos, algunos españoles, como es el caso de su íntimo amigo Xavier Zubiri. En sus obras palpamos los esfuerzos por lograr desentrañar enigmas que siempre han acosado a los filósofos. Pero la prueba más palpable de su "talante filosófico" la encontramos en su propia teoría cuyas implicaciones no son sólo físicas sino de índole profundamente filosófico. Con este motivo intentaré ofrecerles varios artículos que abordarán sus logros teóricos con motivos de exponer su pensamiento en torno al universo. No se cuánto me ocupará este proyecto que, como siempre, ofreceré en artículos extensos, una vez los post estén finalizados. En principio intentaré acercarme a su concepto de universo de forma superficial. A ello dedicaré los siguientes posts cuyo número aún no puedo calcular. * Las referencias las ofrezco en al artículo final que unifica todos los posts.]

Me gustaría saber cómo creó Dios este mundo. No me interesa este o aquel fenómeno. El espectro de este o aquel elemento. Lo que quiero conocer son Sus Pensamientos, el resto son detalles. ALBERT EINSTEIN.

Una vez que se ha reconocido la validez de este modo de pensamiento, los resultados finales parecen casi sencillos; todo estudiante inteligente puede comprenderlos sin mucha dificultad. Pero los años de búsqueda en la oscuridad de una verdad que uno intuye pero no puede expresar, el intenso deseo y las alternancias de confianza en sí mismo y de duda, hasta que uno llega a la comprensión, sólo los conoce quien los ha experimentado por sí mismo. ALBERT EINSTEIN.



Del mismo modo que la descripción de Newton de la gravitación y la inercia hizo avanzar la física hasta el punto de que pudo abarcar una Tierra en movimiento y un sistema solar heliocéntrico, la relatividad de Einstein permitió a la física abordar las velocidades superiores, las distancias mucho mayores y las más furiosas energías que se encuentran en el universo más vasto de las galaxias. Si el dominio de Newton era el de las estrellas y los planetas, el de Einstein se extendió desde el centro de las estrellas hasta la geometría del cosmos como un todo.

Para lograr una expansión tan grande del alcance de la ciencia, Einstein se vio obligado a abandonar las concepciones de Newton del espacio y el tiempo. El espacio y el tiempo newtonianos eran inflexibles e inalterables; consituían el proscenio inmutable dentro del cual tenían lugar todos los sucesos y contra el cual todo podía medirse sin ambigüedades.

« El espacio absoluto, por su propia naturaleza, sin relación con nada externo, permanece siempre igual e inmutable», escribió Newton. «... El tiempo absoluto, verdadero e inmutable, por sí y por su propia naturaleza, fluye uniformemente sin relación con nada externo.» (Newton, Principia, trad. inglés de Cajori-Motte, p. 6.) Einstein estableció que este supuesto era superfluo y engañoso. La teoría de la relatividad especial reveló que el ritmo al que fluye el tiempo y la longitud de las distancias medias a través del espacio varían según las velocidades relativas de aquellos que las miden. La teoría de la relatividad general pasó a describir el espacio como curvo, y derivó de la curvatura espacial los fenómenos que la dinámica de Newton había atribuido a la fuerza de la gravedad.

Einstein creció en una época en que la concepción clásica del espacio, si no del tiempo, estaba empezando a desenredarse. A fin de explicar cómo el espacio "absoluto" podía tener alguna realidad - y, más particularmente, cómo la luz y la fuerza gravitatoria podían trasmitirse a través del espacio vacío que separa las estrellas y los planetas-, Newton y sus seguidores habían postulado que el espacio esta impregnado de una sustancia invisible, un aether. La palabra derivaba de la voz que usaba Aristóteles para designar el elemento celeste del que están hechos las estrellas y los planetas, y, como su homónimo, este nuevo y actualizado éter era una sustancia maravillosa. Traslúcido y sin fricción, estático e invariable, no sólo permitía el movimiento sin trabas de los planetas y las estrellas, sino que realmente los atravesaba, como una brisa por un bosquecillo, como decía el físico inglés Thomas Young.

La atractiva idea de que el espacio está impregnado de un éter empezó a hallar dificultades cuando fue posible hacer mediciones precisas de la velocidad de la luz. Que la luz viaja con una velocidad finita se sabía desde la década de 1670-1680, cuando el astrónomo danés Olaus Römer detectó variaciones periódicas en el tiempo en que Io, la más cercana a Júpiter de las cuatro lunas brillantes de este planeta conocidas por aquel entonces, pasaba por un eclipse. Los eclipses se producían antes de lo esperado cuando Júpiter estaba relativamente cerca de la Tierra, y se retrasaban cuando Júpiter se hallaba más lejos. Römer comprendió que la discrepancia debía estar causada por el tiempo que tardaba la luz en atravesar las distancias variabels de Júpiter y la Tierra. A partir de lo que se sabía en esa época sobre la distancia absoluta de Júpiter, pudo calcular la velocidad de la luz con una diferencia del 30 por 100 con respecto a su valor exacto (que es de 299.973 kilómetros por segundo).

Galileo había intentado una vez determinar la velocidad de la luz. Apostó dos hombre con faroles provistos de obturadores en las cimas de colinas situadas a un kilómetro y medio de otra, y luego midió el tiempo transcurrido entre el instante en que el primero abría el obturador y el segundo, respondiendo a esta señal, abría el suyo, enviando un haz de luz al primero. El descubrimiento de Römer aclaró por qué Galileo había fracasado: el intervalo que intentó medir (¡sin reloj!) era menor a una cienmilésima de segundo.

3.12.07

Los chimpancés superan a los humanos en el recuerdo numérico.

Los chimpancés jóvenes tienen una habilidad para recordar números superior a la de los humanos adultos, según un estudio de la Universidad de Kioto en Japón que se publica en la revista 'Current Biology'.

Los investigadores sometieron a pruebas de memoria numérica a tres parejas de chimpancés compuestas por una madre y su hijo joven, a los que se había enseñado la numeración arábica ascendente de 0 a 9, y a estudiantes universitarios. Una de las madres chimpancé, llamada Ai, había sido el primer chimpancé que aprendió la numeración arábica para etiquetar conjuntos de objetos cotidianos reales con el número apropiado.

En las pruebas, a los chimpancés o a los humanos se les mostraba varios números del 1 al 9 sobre un monitor de pantalla táctil. Estos números eran reemplazados por cuadrados en blanco y el sujeto de la prueba tenía que recordar qué número aparecía en cada localización y tocar los cuadrados en el orden apropiado.

Los chimpancés jóvenes podían retener muchos números de un vistazo y no mostraban cambios en la realización de la prueba aunque variara la cantidad de tiempo durante el que se mantenían los números sobre la pantalla. En general, los resultados obtenidos por los chimpancés jóvenes eran mejores que los de sus madres.

Asímismo, los humanos adultos fueron más lentos que los tres monos jóvenes en sus respuestas. En el caso de los humanos, el porcentaje de ensayos correcto disminuía cuando los números se mantenían menos tiempo en pantalla.

Según explica Tetsuro Matsuzawa, coautor del trabajo, "existe aún mucha gente, incluyendo a muchos biólogos, que creen que los humanos son superiores a los chimpancés en todas las funciones cognitivas".

El investigador señala que nadie se imagina que los chimpancés a los cinco años son mejores que los humanos en una tarea de memoria. El estudio muestra por primera vez, según Matsuzawa, que los chimpancés jóvenes tienen una extraordinaria capacidad para el recuerdo numérico, mejor que la de los adultos humanos que realizaron la misma prueba.

Para Matsuzawa esta capacidad de los chimpancés evoca la memoria eidética, una habilidad especial para recordar con detalle lo visto (memoria fotográfica) u oído y que se cree está presente en los niños humanos para luego disminuir con la edad.

Los investigadores creen que esta recién descubierta habilidad en los chimpancés forma parte de la flexible inteligencia de los chimpancés jóvenes.
Fuente original.

1.12.07

Los cien mejores libros según New York Times.

Me entero por el Blog de Jesus Silva-Herzog de que el "New York Times" ha publicado la lista de los 100 mejores libros del año. De toda la bendita lista de libros de no ficción no encontramos sino un título que lateralmente podamos considerar cercano a la filosofía: ALEXIS DE TOCQUEVILLE: A Life. Por Hugh Brogan. En definitiva, un chasco otra años más. Observamos que, como siempre, el tema de los nazis encuentra a varios representantes. Esperemos al año que viene, a ver...

Presentación del libro: "Lenguaje, mente y sociedad" de José María Chamorro.


Hoy se ha presentado en la facultad de filosofía de la ULL la primera obra publicada de José María Chamorro, lleva por título: "Lenguaje, mente y sociedad". Esta obra, que en su día pude leer, viene a formar parte de un conjunto de cuatro volúmenes que compondrán su modelo filosófico general. Sin embargo, este no es, por orden lógico, el primer volumen de la serie sino el tercero. Tras esta obra se espera la salida del cuarto tomo, dedicado íntegramente a la cuestión política, y, posteriormente, el primer y segundo tomo donde analiza sus influencias e intenta mejorarlas críticamente en lo posibles.

Para situar este libro recién salido hemos de apuntar que el propósito de esta obra y, diría yo, de toda la serie es el de edificar una teoría del sujeto en clave materialista y determinista o, al menos sentar las bases para dicha construcción, que sirve, finalmente, para lograr que las ciencias sociales sean productivas a nivel político, es decir, capaces de modificar la realidad social. Para ello se vale de multitud de recursos: la teoría de sistemas, los avances en cibernética, la reformulación de la perspectiva positivista y los avances en neurociencias. Tenemos, por tanto, en la obra de José María Chamorro un proyecto de protociencia social con grandes espectativas de desarrollo y aplicación en el campo social.

La obra se presenta como controvertida desde sus primeros compases, sosteniendo una postura materialista el autor tiene la convicción de que de ella se sigue un causalismo imperturbable, esto es, determinismo. Por tanto, el sujeto, como ente material, será el efecto de la construcción social a la que se ve sometido. Es aquí donde, como apuntaba una de las ponentes en la presentación, se sigue una máxima política (personalmente me recuerda mucho a Spinoza): tal máxima afirma que habrá que construir (fabricar, emplea el autor en su obra, aunque tal término pueda resultar chocante), dentro de la determinación, al sujeto de tal manera que sea capaz de extraer la máxima potencialidad de sí. Aunque Chamorro no cita en su bibliografía a Spinoza la referencia implícita, lo considere o no como un precursor, es obvia. Cabe destacar también que dentro de los postulados básicos en torno a los que se logrará tal fabricación destacan dos: proveer al sujeto de un entorno afectivamente satisfactorio y lograr una sociedad plenamente igualitaria donde el sujeto pueda "crecer" y "desarrollarse" como tal. La apuesta metodológica está decantada del lado de importar de las ciencias naturales eso que se ha dado en llamar método, es decir, con Chamorro retomamos una discusión ya presente en la antigua Grecia ( filosofía naturalista vs. filosofía especulativa) y fielmente representada en la modernidad por la postura de Kant y su propuesta de llevar la metafísica al lugar seguro de la ciencia. Sin embargo, en este caso no se trata de metafísica, entendida como análisis de las posibilidades de conocimiento, sino de las ciencias sociales. Como representante actual de, digamos, Comte, Chamorro propone que sea la ciencia la encargada de desarrollar la teoría del sujeto, este punto, francamente, no me parece muy polémico, ha sido infinidad de veces propuesto pero, en este caso, Chamorro hace aportaciones en el terreno de la epistemología para que tal consecución sea posible. No voy a desgranar más, aunque adelanto, que la obra consta de cuatro centenares de páginas en una prosa clara y accesible aunque muchas veces cargada de conceptos que se nos pueden escapar (hay que aclarar que, tal como revela la bibliografía, el profesor Chamorro se mueve filosóficamente en el marco conceptual de la filosofía anglosajona o analítica además de valerse de otros, como se dice, campos de conocimiento, como si tal cosa estuviera dividida en compartimentos). Se echa de menos, pese a los enormes esfuerzos del autor, una reflexión más extendida acerca de su concepción filosófica de la ciencia y un "cara a cara" con los relativistas de mayor o menor pelaje (Kuhn, Feyerabend and Co.), cosa que esperamos encontrar en los siguientes volúmenes, en particular el primero y segundo de la serie total. La lectura, a nivel personal, me resultó agradable en lo que concierne al estilo y no puede, en este sentido, ponerse ninguna pega. Salvo que seamos "hermenéutas oraculares" o "fenomenólogos nocturnos" me parece que la exposición clara es una virtud que siempre es de agradecer.

En lo que concierne a las críticas he de mencionar que desconozco críticas publicadas acerca de la incipiente obra, aunque lleva unos meses en circulación y, francamente, una crítica con fundamentos, que, sin duda, se puede realizar, necesitaría de un estudio detenido de las propuestas y los presupuestos cosa que, con lo reciente de la publicación, no parece que nadie halla realizado.