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29.11.09

Esos saberes irrelevantes. Javier Marías.

Aunque levemente pedante, no por ello menos cierto:


En algún lugar vi la noticia, un breve, una curiosidad, una anécdota sin importancia. Lamenté que fuera tan escueta, me habría gustado conocer más detalles del asunto, no tan baladí para mí como para quienes lo recogieron. Al parecer, una joven española, aspirante a ganar el certamen "Reina Hispanoamericana 2009", al preguntársele por el año en que Colón descubrió América, contestó que "en 1780". Da curiosidad saber por qué diablos eligió esa fecha disparatada, en vez de responder "No lo sé", que habría resultado más disculpable. ¿Por qué 1780? ¿Cómo creerá la joven que era el mundo en ese año? ¿Sabrá que pertenece al siglo XVIII o ni siquiera le habrán enseñado cómo calcular los siglos? ¿Sabrá lo que es un siglo? Si hubiera dicho "1789", podríamos pensar que se confundió de fecha célebre. Pero, ¿1780? En verdad un arcano. La noticia añadía algo, quizá más sintomático y revelador todavía: se conoce que a la muchacha le quisieron sacar los colores por su metedura de pata en un programa de TVE, pero ella se defendió con desparpajo y afirmó: "Es irrelevante saber eso".

Es fácil no conceder importancia a la cosa y consolarse con la asentada idea de que todas las misses y aspirantes a tales son ignorantes por definición y tontas de baba. Sus grititos, sus llantos y sus obviedades han sido parodiados hasta la saciedad en películas y programas de humor. ¿Qué se puede esperar de una miss? Ya se sabe. Pero la joven en cuestión era probablemente una chica normal hasta hace cuatro días. Habrá ido al colegio como cualquiera, y quién sabe si no habrá terminado su bachillerato o su ESO o como quiera que se llame ahora. Habrá llegado a sus dieciocho o veinte años con alguna instrucción, y la prueba es que le viene a la cabeza la palabra "irrelevante", algo que en nuestro tiempo no está al alcance de todos. Yo me temo que sus dos respuestas, la de 1780 y la de la irrelevancia, las podrían haber dado numerosos jóvenes que nada tuvieran que ver con concursos de belleza y no pocos adultos actuales, entre ellos, sin duda, algunos de los periodistas televisivos que le quisieron sacar los colores, sólo que a ellos no se les hacen esas difíciles preguntas con cámaras delante.

"Es irrelevante saber eso". En cierto sentido no le falta razón a la candidata a "Reina", porque lo mismo opinaron, a buen seguro, cuantos profesores tuvo en su vida y los responsables de Educación -gubernamentales y autonómicos- de las últimas dos o tres décadas, que han hecho todo lo posible por convertir a España en una sociedad de iletrados, de ignorantes ufanos de su ignorancia, de primitivos duchos en tecnología; así como un buen número de progenitores, que se han dedicado a exigir a los docentes que enseñen a sus vástagos "cosas prácticas", que les sirvan para ganarse la vida en el futuro, y no pierdan el tiempo con lo "irrelevante". ¿Sirve de algo el latín, una lengua cadáver? ¿Sirven las matemáticas, cuando tenemos calculadoras que nos dan el resultado de cualquier operación en el acto? ¿Sirven la gramática, la sintaxis y la ortografía, si da lo mismo cómo se hable y se escriba? ¿Sirve conocer la historia, si basta con buscar en Internet para averiguar al instante quién fue tal personaje o qué pasó tal año? ¿Sirve la geografía, si cogemos aviones que nos trasladan a cualquier sitio en unas horas y nos trae sin cuidado el trayecto? ¿Sirve algo de algo? ¿Y qué es, pues, "lo práctico"? Tal vez sólo aprender a manejar el ordenador y la calculadora. En realidad, ¿para qué es necesario ir a la escuela? ¿Para tener una idea del mundo, del pasado de la humanidad, de la historia del arte y de las religiones, de la evolución de las ciencias, de nuestra anatomía, de los textos que se han escrito, de la multiplicación y la división y la suma y la resta, del círculo y el triángulo? Nada de eso es "práctico" ni ayuda a ganarse la vida, no digamos a ser Reina Hispanoamericana. Y sin embargo ...

La educación no son sólo conocimientos y datos. Es parte esencial de lo que solía llamarse "formación", esto es, la conversión de los individuos en personas, no en seres animalescos que caen en el mundo sin tener noción de lo que hubo antes que ellos, incapaces de asociar dos hechos, de distinguir entre causa y efecto, de articular dos frases inteligibles, de pensar y razonar, de comprender un texto simple. Esta es la clase de ser que cada día abunda más en nuestra sociedad intelectualmente rudimentaria. El problema es que, por algún misterio, a la postre esos seres no resultan "prácticos" ni se pueden ganar la vida, la vieja aspiración de sus ya embrutecidos padres. No es raro ver en la televisión a jóvenes y no tan jóvenes que dicen en estos tiempos de crisis: "Yo no quiero estudiar, lo que quiero es que me den un trabajo para ganar dinero". A menudo tienen tal pinta de cabestros que me descubro pensando con pena: "Pero, hombre de Dios, ¿cómo te va a dar nadie un trabajo si es obvio que no te han enseñado nada y que aún no sirves ni para pegar un sello? Si yo fuera un empresario, no te contrataría". Me temo que los que lo sean pensarán otro tanto: "No necesito a un animal tecnológico, que sepa darle a las teclas según se le ordene, pero sin tener ni idea de lo que hace. No necesito a una persona incompleta. Tráiganme a alguien civilizado, con conocimientos irrelevantes, de los que permiten desenvolverse en el mundo".


Enlace.

20.11.09

Alegoría política.




Ver hasta el final.

Muestra de lo que los humanos deberíamos hacer y no hacemos.

16.11.09

Por la cultura libre.

Nietzscheana, heideggeriana y Derrida en Español eran unas magníficas páginas que nos permitían, a través de internet, acceder a un gran número de textos de estos tres grandes pensadores. Un recurso inagotable para el estudio y la difusión de la filosofía. Aún así, las autoridades no pensaban lo mismo. En Facebook se cuenta con un grupo de apoyo a Horacio Potel y sus páginas, ahora cerradas. Queda hecha la invitación. Mientras valga este video donde podemos informarnos a través de la reacción de las autoridades, entre ellas el Repro-Führer y sus acólitos.



13.11.09

«Los extraterrestres podrían estar libres del pecado original» según la Iglesia Católica.


La Iglesia Católica, cuyo negocio parece agotarse por momentos en la Tierra, está ya pensando en evangelizar otros territorios de la galaxia. Sin embargo, toparán con dificultades doctrinales pues, según el Padre Gabriel Funes, astrónomo del Vaticano, podría ser que los simpáticos aliens no padezcan el pecado original. Veamos como reaccionan ante la excomunión «objetiva» que se cernirá contra ellos en caso de haber legislado a favor del derecho al aborto. Mientras tanto no queda más que especular.

Just as there are multiple forms of life on earth, so there could exist intelligent beings in outer space created by God. And some aliens could even be free from original sin, he speculates.
Noticia original.

8.11.09

Escribir paja.


Cuenta un chiste que un profesor de física experimental presentó al ministerio pertinente un presupuesto multimillonario para realizar un experimento. El político de turno, alertado, le conminó a que se dedicara a otros menesteres: «Por qué no se dedica usted a las matemáticas; que sólo necesitan un lápiz, papel y una papelera» quedo pensativo y agregó: «Oooo..., mejor a la filosofía que sólo necesitas papel y lápiz.»

Esto revela una noción general aplicable a casi toda la filosofía, más aún, contemporánea: 9 de cada 10 páginas están plagadas de paja. Pero ¿de dónde viene este término?. Como no podía ser de otra forma tiene un origen filosófico.

En sus últimos días de vida Tomas de Aquino dejó, repentinamente, de practicar aquello que con más ahínco había cultivado: la escritura. Su mejor amigo, Reginaldo de Piperno, acudió preocupado a los aposentos del Aquinate y le preguntó qué motivo había secado tan repentinamente su afán. Tomas le reveló en la intimidad, que el 6 de diciembre de 1273, año en que escribió su última página, se le había aparecido el Señor, tras tal manifestación, que, presumiblemente, revelaba la gran verdad, dijo el padre del tomismo, «todos los escritos de mi vida me parecen paja».

3.11.09

Tres pinceladas sobre la obra de Miercea Eliade.


Con grata sorpresa he encontrado en el quiosco el lanzamiento, muy económico, de los tres tomos que componen la Opus magnum del historiador y pensador Rumano, devenido francés de adopción, Mircea Eliade. La «Historia de las creencias y de las ideas religiosas» es, según mi criterio, un auténtico baño espiritual carente de sectarismos impropios y tejido con una prosa que ya querrían muchos hablantes nativos para sí mismos. Como sucede con Cioran, Eliade, recogió con extrañamiento el idioma francés para elevarlo a las cotas más altas. Salvando el estilo, que hace grata la lectura, pero no dota de contenido la obra, Eliade no sólo hace gala de una erudición casi infinita sino que, además y por suerte, es capaz de plasmarla abundantemente sin llegar a resultar empalagoso o pedante, muy al contrario, desde una finura y delicadeza muy especial.

Dejando a un lado el recorrido histórico, desde el sombrío paleolítico hasta la actualidad, toda su narración bebe de algunas ideas elementales que impregnan todo el enfoque. Cabe destacar, muy someramente, pues no será la primera vez que tratemos del autor, tres matices sorprendentes:

En primer lugar, Eliade parte de una convicción según la cual en lo real existe algo irreductible, una brizna de significación que emerge desde los impulsos y las experiencias más primarias del ser humano. La conciencia de un mundo real y de la significación medular de éste están íntimamente ligados al descubrimiento de lo sagrado. Ya desde los primeros cazadores de las más tempranas edades hombre y animal quedan ligados mediante una unión de hermandad que requerirá la ritualización de la caza.

En segundo lugar, un paso más allá. Conciencia y sacralidad comparten territorios de identidad. La conciencia humana se funda, entre otros factores, bajo el techo de la sacralización de algunos objetos o fenómenos. No es concebible la conciencia sin la atención a lo sagrado. Nuevamente la ligazón con el significado encuentra aquí su lugar; la experiencia de lo sagrado confiere significado al torrente fortuito, caótico y aparentemente carente de significado del devenir. El argumento, en este sentido, confluye con la idea freudiana, salvo que en Freud la religión, hermanada con la neurosis, aparece como contraprestación frente a la intuición inalienable de que todo fluye y lo hace sin sentido ni destino alguno.

En tercer lugar, las ideas y creencias religiosas se extienden por toda la historia desde un tronco común y primigenio. El motor originario se encuentra en el impulso instintivo más elemental y las experiencias que conformaron a los primeros seres humanos. Así, toda religión puede leerse como una explicitación e interpretación.

Con todo, no cabe aquí leer religión únicamente en un sentido lato y pueril, asociándolo a sus manifestaciones sociales más patentes y, en muchas ocasiones, burdas; llamense cristianismo, islam, budismo, etc.. La interpretación plana del fenómeno religioso, ya sea en clave eurocéntrica o cualquier otra, conduce a Eliade a valerse de una redefinición de trío que para Ricoeur conformaba la punta de lanza de la filosofía de la sospecha. Nietzsche, Marx, Freud, son para Eliade, además de genios, maestros del reduccionismo.

P.D.: Por cierto, el artículo de la wikipedia inglesa sobre Mircea Eliade puede catalogarse como de los más extensos y completos que he visto últimamente en este rincón.

2.11.09

Historia de la filosofía siglo XXI. Extracto de la Stanford Encyclopedia of Philosophy año 2050.


[El artículo que reproducimos es, hoy por hoy, el único artículo de esta enciclopedia]

La filosofía durante el siglo XXI ha sufrido cambios enormes y ha sido motivo de encendidas discusiones. En los albores del siglo XXI la filosofía comenzó a evolucionar hacia nuevos horizontes. En el año 2010 se congregó a un elenco de pensadores y pensadoras de todo el mundo para dirimir si, en efecto, el mundo terminaría en el 2012. Los filósofos de la historia comenzaron sus discusiones en Islandia en el verano del 2010, se les habilitaron varias salas y las obras completas de Hegel. La discusión fue complicándose según se matizaban los términos y conceptos. Pese a que los organizadores pidieron en multitud de ocasiones un informe final acerca del fin del mundo la discusión avanzó sin resultados. En el año 2013, viendo que el fin del mundo no había acaecido, las autoridades decidieron disolver la reunión; según algunas fuentes los participantes habían depurado tanto el uso conceptual que hablaban un nuevo idioma, aunque algunos dicen que no era otro que el Quenya, el idioma de los Elfos. Un participante en la reunión comentaba a su salida: «comenzamos hablando el alemán propio de Hegel pero luego comprendimos que no satisfacía las necesidades conceptuales así que logramos evolucionar hacia el Quenya. Idioma éste que, como ningún otro, es capaz de expresar las mayores abstracciones imaginables. Aún así tuvimos que mejorarlo introduciendo guiones entre palabras.»

Ante las dificultades para lograr los objetivos pragmáticos planteados por la Unión Europea y EEUU con respecto al fin del mundo la filosofía comienza a sufrir enormes cambios internos. Bajo la premisa de una necesaria imbricación interdisciplinar agentes vestidos de negro comienzan a acudir a las bibliotecas de humanidades en busca de estudiantes de filosofía. El objetivo no era otro que asignarles nuevas labores que se atuvieran a los principios de Investigación, Desarrollo, Innovación, Patente y venta en el mercado (I+D+i+P+vm). Inicialmente se les exigió que escribieran un best-seller de novela policiaca y obras de aventuras cada seis meses, el consejo fue dado por un filósofo español llamado Fernando Savater y pronto fue aplaudido en todo el planeta. Sin embargo, el nuevo enfoque, tras recibir varios premios Planeta amañados terminó por fracasar.

Así se decidió que la filosofía debía ser una nueva disciplina profundamente interdisciplinar y transversal. Cuando el alumno XXXXXX fue enviado al polo norte para estudiar un tipo de cangrejo del que se esperaba extraer un nuevo principio para la respostería industrial los pocos estudiantes de filosofía y filósofos que quedaban con vida, entre ellos Habermas, comenzaron a manifestarse pidiendo la abolición de la interdisciplinariedad. Sin embargo, Habermas pronto dejó la manifestación porque «no se daba una situación ideal de diálogo y yo prefiero estar con los poderosos». Reclamaban poder volver a las bibliotecas y que se les permitiera poder leer en ellas. Entonces la sección mayoritaria del movimiento «pro-filosofía», los positivistas lógicos aliados con secciones externas como los recaudadores de hacienda y los brokers de bolsa pidieron que, antes de volver a las bibliotecas, se purgaran y quemaran aquellos libros que no se atuvieran a un orden lógico en su argumentación. Así se creó el superordenador Carnap.

Para el año 2020 se habían filtrado casi todas las bibliotecas del mundo y quemado aquellos libros que no superaron el proceso. Muchos filósofos actuales piensan que se pudieron quemar las obras de un tal Aristóteles, Platón, Hegel, Kant, Heidegger, Adorno, Gadamer y alguien que se llamaba Niercehe o Nietzsche (por desgracia hoy en día no se conoce el nombre concreto) entre otros. Tampoco superaron la purga los libros de Rudolf Carnap. Sin embargo, sí sobrevivió un libro: la «Crítica de la Razón Pura» de I. Kant. Durante unos meses todos los filósofos del mundo la estudiaron con la máxima atención pero muy pronto los PL y los brokers pidieron para esta obra que pasara las más rigurosas pruebas que mostraran que se atenía a la verdad científica del momento. Para ello un comité de pedagogos revisaron la obra y decidieron que era pertinente quemarla también. Se conoce que algunos filósofos murieron ahogados en la alta mar, allí se habían tirado con la «Crítica de la Razón Pura», en un intento desesperado por salvarla. Patrullas de pedagogos recorrieron todo el océano recogiendo volúmenes de esta obra, tomos que finalmente fueron quemados, eso sí, después de secarlos. Sobra decir que a las quemas masivas de libros de filosofía acudieron masivamente psicólogos, pedagogos y sociólogos que, en claro ambiente festivo, celebraban el avance para la humanidad que allí se estaba produciendo.

Ante la imposibilidad de hacer un temario los expertos decidieron que era pertinente retirar la filosofía de los planes de estudio de secundaria. Se sustituyó por la asignatura «Nuevas pedagogías: de Rousseau a la actualidad». Sin embargo, al intentar hacer el temario de la asignatura los pedagogos se dieron cuenta de que no se conservaba ninguna obra de Rousseau así que la asignatura pasó a llamarse «Nuevas pedagogías: enseñanzas sobre la nada». Los estudiantes de filosofía, que para aquel entonces, tenían que hacer una habilitación pedagógica de 10 años para acceder a los institutos se agruparon en un sindicato conocido como el «sindicato de los mendigos» para defender sus intereses. Así consiguieron mantener el grado en filosofía; un grado que constaba de un año en el cual se estudiaban fragmentos, no se sabe si apócrifos, de la «Crítica de la razón pura» y la introducción de una obra desconocida. Introducción que constaba de unas pocas palabras que decían: «A Edmund Husserl, en señal de veneración y amistad» y que fue motivo de multitud de seminarios.

Para el año 2030 sólo quedaban tres facultades de filosofía en todo el mundo: una en un pueblo de Francia (convertida en un templo del placer, donde se veneraba al Dios Foucault, figura mitológica de desconocido origen), otra en mitad del Amazonas ( de ésta se decía que sobrevivía gracias a tráfico de drogas) y la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de La Laguna; lugar donde algunos filósofos huyeron y daban clases clandestinamente en una cueva en un monte recóndito. Durante meses la Facultad de filosofía de La Laguna fue asediada por pedagogos y Positivistas lógicos que buscaban destruirla pues, según ellos, aún guardaban un ejemplar de la «Crítica de la Razón Pura». Finalmente fueron cazados y sentenciados en juicio sumarísimo. La acusación: poseer un trozo de papel donde unas frases esbozaban un argumento no se atenía al modus ponens, se consideró agravante el que esas afirmaciones no pudieran verificarse empíricamente.

En el año 2040 de la filosofía ya sólo se conservaba el nombre. Aún se impartían, según se rumorea, seminarios donde se discutía acerca del último legado filosófico de la historia: la palabra «filosofía». Allí se mantenían duros enfrentamientos acerca del origen de ésta palabra. Algunos sostenían que el origen era griego, pero esta opinión era minoritaria. Sin embargo, a nivel ciudadano se entendía que los filósofos eran los trabajadores que confeccionaban, en fábricas clandestinas, la ropa de la cadena comercial ZARA.

En el año 2050 un periodista publicó un famoso artículo en el New York Times donde se afirmaba que había contactado con un señor de 115 años que decía haber leído la «Crítica de la razón pura» entera, sin embargo, éste ya no recordaba casi nada de ella pero, gracias a su testimonio, se están recuperando algunas nociones. Incluso se habla de algo así como el noúmeno, aunque afamados bioquímicos han replicado que posiblemente el concepto sea polímero. Con estas nuevas nociones se pretende preparar un seminario multidiciplinar en la facultad de cibernética y neurociencias de la universidad de Friburgo para el próximo verano, lugar escogido porque algunos rumores, posiblemente sin fundamento, sostienen que allí impartió clase algún filósofo famoso cuya identidad es desconocida. Muchos tienen esperanzas en que este seminario sirva para reintroducir pequeños cursillos de filosofía en los cursos de verano de algunas universidades.