
Interesante artículo, nuevamente por motivos ególatras, es decir, porque es mío y del cual se puede disfrutar (o sufrir) en canariasactual.com. Sin más les dejo con él:
Con cierta extrañeza se añade a las sociedades de los autodenominados países occidentales el epíteto deposideológicas. Y el término no deja de ser una suerte de subterfugio que esconde un oscuro trasfondo: la presunta posideología, que semánticamente parece aludir a una superación, quién sabe si hegeliana de los conflictos ideológicos, alude realmente a la pretensión del stablishmen político-mediático de dibujar una ciudadanía que ha aceptado, sin rechistar, una líneas políticas que son indubitables. Así, siendo las directrices claras e invariables, poco tiene que decir el ciudadano que, al fin, puede dedicarse a sus menesteres y dejar a un lado el acontecer político. Por otra parte, el término es útil, en los labios de aquellos que lo usan, para referir una sociedad, muy especialmente en lo que atañe a la juventud, despreocupada de las cuestiones políticas y, por añadidura, ideológicas. Sin embargo, lo que se esconde tras el manoseado término está bastante alejado de estas consideraciones. Las sociedades posideológicas no son otra cosa que sociedades desencantadas, no porque carezcan de ideología sino, muy al contrario, porque su ideología o, mejor, la pluralidad de ideologías de la ciudadanía resuenan como un eco al que nadie contesta.
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